martes, 18 de noviembre de 2014

Sara III

Escribía historias de amor,
al ritmo de algún post rock de fondo
-siempre el mismo-

Desaliñada, cómo siempre...
¿Cómo juzgarla?
Soñaba demasiado,
a nadie le contaba lo que imaginaba,
¿Cómo?
Tal vez verdaderamente loca estaba.

Ella lo negaba todo siempre y se iba,
luego llegaba mojada
y quería que sostuviera su almohada...
¿cómo no amarle?
ella era exactamente lo que quería...

El querer nunca fue recíproco,
el amor si.

Mientras bailaba algunos blues,
se desprendía de su ropa
con la misma lentitud con la que se enamoraba
pero luego libre...
no hacía nada más que respirarme,
sentirme, palparme... cómo si no fuese real,
cómo si fuera lo único que le hacia sentir viva.

Siempre me pedía que me quedara,
toda las noches...
quien sabe que tramaba...
yo sólo quería amarla.

domingo, 27 de julio de 2014

Sara II

En algo tenía que pensar cuando me distraía en sus curvas
pero era realmente en lo que ella pensaba mientras lo hacia,
lucia perdida, aun más de lo normal.

Me pregunto si lo que ella quería realmente existía
o yo era tan básico como para no serlo mientras me corría en su espalda.

Tenía el sueño muy liviano,
hasta los de los ojos abiertos...
se despertaba de nada
y con mucha facilidad volvía a la realidad
-desilusionada-.

Tenía ojos cafés,
casi siempre usaba esas gafas oscuras cuando salia...
Quién sabe que de verdad escondía,
en definitiva había un misterio entre sus cabellos,
un bucle, algo enredado y seductor.

Básico no necesariamente,
simplemente no supe mirarla mientras desnuda bailaba.

domingo, 13 de julio de 2014

Sara

No vengo a hablar de princesas,
de seres mágicos
o locos de cuentos
tampoco de él.

Hablo de ella,
incomprendida
y sigue como si nada,
mala para los números,
con su melena despeinada.

Me decía que veía cosas...
tal vez las imaginaba,
quien lo diría...
en definitiva era la pequeña Sara.

También se ilusionaba,
creía en las fabulas que le contaban
pobrecita Sara...
que muy vil se rompió
y ahora no quería nada.

Que loca,
era hermosa, muy despeinada
pero no lo afirmaba
tal vez se veía un poco opaca
pero era porque rota estaba

Ay Sara...
ni tan grande,
pero su mente volaba,
igual que su ropa en la cama.

Le gustaba bailar Blues,
al ritmo de Lana
y dormir de día,
ya que no hacía nada.

Que las noches se hicieron para convertir a los sueños en realidad,
-muy ebria gritaba-.
Ay querida Sara,
tan sólo querías un cuento de hadas,
no debiste decir eso bien bonita, postrada aquella noche en mis sabanas.

sábado, 22 de marzo de 2014

Pretexto

Escribo para encontrarme
para encontrarte
para que nos encontremos
En un verso
En una palabra
En un texto
Para que leas
O me leas
Sin casualidad
Pero queriendo.

Tal vez cómo pretexto
para engañarte
y decirte eso.

Te busco
Me busco
Nos busco
y a veces... Nos encuentro.

En algunos horizontes del día,
En algunas lunas de la noche...
A espaldas del sol y a veces del humo.

En un libro viejo pero leído ya,
En alguna historia que me haga escribir más,
En algun documental que ponga mi mente a volar,
En algunos lentes que he olvidado ya usar.

Tal vez esto sea un pretexto
para que me dejes escribir en esa larga espalda pálida...
o tal vez puede que esto se quede en un sueño banal.

lunes, 27 de enero de 2014

Desahogo del subconsiente-consiente.

Busco algo, de eso me doy cuenta al sólo abrir mis ojos.

busco algo y he de confesar que temo estar lo suficiente ciega para no verlo.

martes, 21 de enero de 2014

La princesa manda a la mierda su galaxia, su reino.

Ella decía que ya estaba cansada
que poco pensaba y que andaba fatigada;
plebeyos se acercaban y ella no les paraba,
obsequios de ellos recibía y recuerdo que tampoco los miraba.


No buscaba reyes, buscaba magos;
esos de los cuales leía muy seguido, que decía
que podían subirla a las nubes con su corona en alto.

¿Recuerdas que la corona le pesaba?
Ella ya no quería que eso pasara.

Tampoco quería más clases, que con las que ya tenía
le bastaba,  le fastidiaba y repugnaba.

Que ella no vino a aprender aquí,
-eligió su mejor vestido-
nadie tiene que ver sus cicatrices
-se colocó sus gafas de sol-
nadie tenía que percibir que no veía lo mismo que el resto
-escondió sus cuadernos mágicos-
ella a nadie tenía que convertir en cósmico y mucho menos en poesía.